Hoy es otro día más, normal, sin nada nuevo, que sorpresa...He llegado tarde al instituto, como siempre, llego, me siento, cojo una hoja en blanco, un bolígrafo y finjo atender mientras pienso en mis cosas. Primera hora, filosofía, la odio. Todo es igual,el maestro explica a una clase de treinta y cinco alumnos que no prestan atención, por lo cual él se cansa y se sienta a leer el periódico del día,todo es normal excepto por el chico nuevo que acaba de llegar desde Madrid, y que, curiosamente, ha decidido sentarse delante mía y pasarse gran parte de la clase mirándome y echándose unas risas con el compañero de al lado...odio esa actitud. Por fin termina primera hora Cinco horas después, por fin puedo salir de aquel sitio, qué pesadilla, sólo quiero llegar a casa, encerrarme en mi cuarto y ponerme a leer o a escribir. Mientras termino de recoger mis cosas, el chico nuevo se me acerca y un extraño hormigueo me recorrió desde el lóbulo de la oreja al cuello.
-Sé quién eres.-susurró.
La piel se me erizó al momento, y cuando fui a contestarle...se había marchado, su bota desapareció por el marco de la puerta ¿qué quería decir con que sabe quién soy? salí tras él, intenté alcanzarle pero ya le había perdido de vista, así que me volví a casa.
¿Qué había ocurrido? Llegué a casa, me encerré en mi habitación y no dejaba de darle vueltas a las palabras de aquel extraño chico "Sé quién eres"...¿Qué había querido decir? Claro que tenía que saber quién soy, estaba en casi todas sus clases...pero no iba con ese significado..."Sé quién eres". Aquella noche no pude dormir, la frase no dejaba de rondar por mí cabeza, cuanto más pensaba en ella, menos sentido le encontraba.
A la mañana siguiente, volví a llegar tarde, y para mí sorpresa el sitio que había junto a mí mesa estaba ocupado por una figura que vestía un jersey negro, unos vaqueros oscuros ajustados y unas botas de motero, era él. Me senté como de costumbré saqué el libro, una hoja en blanco, un bolígrafo y miraba impaciente a la puerta, a la espera que el profesor la cruzara y él dejara de mirarme con una media sonrisa.
-Mi nombre es Marcos.-Dijo, haciendo que yo diera un respingo en mi asiento.
-Paula, mucho gusto.- Conseguí decir después de tranquilizarme un poco.
Me sudaban las manos, mi respiración era entrecortada...¿qué me estaba pasando? Ya había hablado con muchos chicos antes y jamás me había pasado esto.
-Encantado, Paula. Bonito nombre.- Otra vez, ¿Por qué cuando hablaba me alteraba tanto? Había algo en su voz que me era familiar y a la vez desconocido, era una sensación rara. Él seguía esperando que le contestara y no dejaba de mirarme fijamente, paciente a que respondiera o de mi boca saliera cualquier ruido de aceptación.
El profesor entro en la clase, con su habitual retraso de 10 minutos, y puso orden entre la panda de adolescentes descontrolados que había en la clase, por fin su atención se centró en la pizarra y en el profesor de historia, que explicaba el Renacimiento, y me dejaba respirar tranquila. Durante la clase no dejaba de enviarme notas que yo ni siquiera habría, simplemente las tiraba al suelo "accidentalmente" y que él seguía recogiendo y poniéndola junto a mí, no quería tener nada que ver con él. A segunda hora, en clase de matemáticas, él insistía en que leyera las notas, yo le ignoraba y volvía a tirar la nota y él volvía a recogerla, paciente. Harta del jueguecito, abrí la nota furiosa y leí "Sé quién eres, reúnete conmigo a la salida en la verja de atrás".¿De qué iba? Furiosa cogí la nota, la hice una pelota, se la lancé, justo cuando sonaba el timbre de tercera hora, y me fui de la clase a toda prisa. No entiendo que quería ¿asustarme?¿ era una especie de broma pesada? No lo sabía, sólo sabía que tras lo que pasó, no fue a clase el resto de la semana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario